Suerte de payasos, suerte de Risa.

Si hay vida hay risa.

Cuando hablamos sobre la Risoterapia y sus beneficios, vimos que la Risa es innata en el Ser Humano y tan antigua como él. Basta con observar cómo un bebé profundamente dormido dibuja una sonrisa en su cara o cómo ríen mientras sueñan, si es que sueñan. Ya despiertos ríen al menor estímulo con una risa orgánica, corporal, auténtica, vibración pura.

Niña sonriente, suerte de Risa.

Niña sonriente, suerte de Risa.

La Risa y el deseo de reír están en nosotros desde el momento en que nacemos. Después empezamos a desconectarnos de ese deseo, de esa necesidad y un día te das cuentas de que eres un adulto serio, incluso amargado, y te dices ¿Esta soy yo? Muchas veces en la infancia empezamos a escuchar: no te rías así, qué escándalo, qué tonterías haces, serás payaso…

Es entonces cuando los condicionamientos sociales sobre la Risa, al igual que ocurre sobre muchas otras cosas, empiezan a moldear nuestro carácter, alejándonos de nuestra esencia y dejamos así de ser esos niños risueños y alegres que una vez fuimos para ser adultos serios, mejor vistos por la sociedad que es quien manda y donde hay que encajar.

El otro día una compañera, Elena, una de las mujeres más alegres y optimistas que he conocido, me contó que su madre de pequeña cuando reía le decía: “Elena una persona que se ríe no es de fiar”. Me hizo pensar en la figura del bufón, el payaso que hacía reír y que nadie tomaba en serio pero que en el fondo era el sabio que decía lo que nadie se atrevía.

Incluso, hoy día muchos cómicos no son tomados muy en serio, para hacer reír sí pero para lo demás… También la palabra “payaso” se utiliza de forma despectiva en numerosas ocasiones: No seas payaso, eres un payaso, vaya payaso… ¿Y todo por hacer REÍR? Pues ya el poeta Marco Valerio Marcial en el s.I decía: “Reír es de sabios”

Suerte de payasos de hospital que nos alegran la estancia allí cuando estamos enfermos. Suerte de grandes cómicos que nos hacen pasar una maravillosa tarde de domingo lluvioso en el cine, el teatro o en casa. Suerte de todos aquellos abanderados del humor, la Risa y la alegría, aunque sean tachados de tontos, locos o payasos.

A lo largo de la historia, han sido muchas las voces en favor de la Risa y sus beneficios para la salud. El médico y cirujano francés Fançois Rabelais fue el primero en recetar la Risa como método de curación puesto que la consideraba infalible para aliviar los sufrimientos:“La risa es propia del hombre” decía.

El filósofo alemán Immanuel Kant consideraba la Risa un fenómeno psicosomático. Sigmund Freud atribuyó a las carcajadas el poder de liberar nuestro organismo de energía negativa, hecho que ha sido demostrado científicamente, ya que el córtex cerebral libera impulsos eléctricos negativos un cuarto de segundo después de haber empezado a reír.

Hombre sonriente, suerte de Risa.

Hombre sonriente, suerte de Risa.

La cultura tiene mucho que ver en esto de la Risa: Las tribus americanas hipi y zuni tienen payasos ceremoniales. En la India sostienen que la Risa hace descender el nivel de agresividad y en Oriente la Risa es considerada como expresión de inteligencia humana, fomentando siempre reírse de uno mismo y con lo demás pero nunca de los demás.

En África aún hay narradores ambulantes que pretenden aliviar el sufrimiento con sus burlas. Los latinos somos más propensos a reírnos mientras que los nórdicos son más contenidos en sus expresiones. Que curioso resulta observar que cuanto más evolucionada está una sociedad más parece ser la Risa sinónimo de algo tonto y poco serio.

Si observamos el auge que están experimentando terapias como la Risoterapia sobre la cual cada vez hay más estudios médicos que avalan su eficacia como terapia complementaria para tratar múltiples enfermedades, además de los numerosos beneficios para la salud general, y el éxito de programas como El Club de la Comedia, ¿No será que necesitamos reír?

Volvamos a nuestra esencia. Recuperemos la Risa que nunca debimos perder. Busquemos conectar de nuevo con ella. Utilicemos todas las herramientas que tengamos a nuestro alcance para sentirnos más felices, más positivos y más optimistas. ¿Acaso no habéis experimentado la sensación tan placentera que queda en nosotros después de un buen rato de Risa plena?

Depende de nosotros ver el vaso medio lleno o medio vacío. Depende de nosotros ponerse las gafas del optimismo o del pesimismo. Ríete, ríete pese a quien pese. Aunque te llamen loco, tonto o payaso. Ríete que es barato y como decía Mark Twain: “Nada se resiste a un ataque de risa”.

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Especialista en Fitoterapia, Terapia Corporal y Risoterapia.

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